#IniciativaRealDistópica

Hola chicos ¿Cómo están el día de hoy?
Espero que súper… bueno les cuento dos cosillas…

La primera: He pensado en hacer algunos cambios en el blog y con el también el nombre del este y con ello el url, es algo que lo he estado pensando ya desde hace un tiempito pero es algo que no es decisivo y aun no va a pasar, pero cuando pase les diré…

La segunda: Estoy participando en la iniciativa Real ¿Real? Y con ello la explicación de esta entrada. (Mañana montaré la entrada de esta dinámica) Esta es la entrada correspondiente del mes pasado pero por causas personales tanto de Bel como míos no pudimos subirlo en su respectivo mes.
Bueno ahora sí con la entrada.

Okay, la dinámica era que las dos crearíamos  cada una un relato distópico (ya que de esto iba el mes de Noviembre) y que ella publicara mi relato y yo publicaría el suyo.



Historia Corta creada por Bel.

No recuerdo la última vez que sonreí, ni siquiera recuerdo la última vez que disfruté de mi vida. Me asusta demasiado lo que está sucediendo en Tanelle, mi amada Tanelle. He nacido y me han criado en esta maravillosa ciudad llena de riquezas y oportunidades, no puedo creer que en este momento este considerando dejar estas tierras para pertenecer a Ayrion, un país totalmente diferente a Paylon. La cosa es que mi hermana mayor está embarazada y me necesita, por lo tanto, no tengo opción, la voy a acompañar, aunque se me parta el corazón en el proceso. Por los cálculos que hicimos con mi hermana, él bebe nacerá a principios del 2057, el año próximo.

Es muy difícil olvidar que fue lo que nos empujó a irnos de este país además del no nacido, la pobreza y sumisión de todos los habitantes de Tanelle. No hace mucho tiempo, me he dado cuenta de lo deplorable que es la sociedad de Tanelle. Todos los carteles que pegan en el centro de ciudad, además de las propagandas de televisión, se encargan de llenarte la cabeza para que sigas trabajando para los señores de Tanelle, que les sirvas con alegría y que a su vez ellos te otorgaran su gratitud lo que te hará una persona honorable y feliz. Mienten, nos mienten todos los días para que seamos sus esclavos y estemos conformes con eso. Me duele que todo esto esté pasando en mi ciudad y, en cierta forma me aterra pensar que pueda suceder algo parecido en Ayrion, aunque no lo puedo juzgar sin conocerlo.

-Hola señorita Tris, mi nombre es Anastasia Linn y tengo el agrado de anunciarle que usted y su hermana han sido seleccionadas para ser ciudadanas de Ayrion, necesito que me confirme cuanto antes su presencia y la de su hermana. Saludos cordiales – El estridente sonido de la maquina contestadora me hizo rechinar los dientes.

Caminé despacio hacia la ventana y abrí la persiana, era abrumador ver tantos hombres vigilando a los trabajadores, hasta a las mujeres del comedor barrial se las notaba incomodas. Tenía que hablar con mi hermana, debíamos despedirnos del Tanelle y el mundo que conocimos hasta ese día.

La mañana del jueves 13 de octubre del año 2056, tuve que despedirme de mi ciudad en tan solo diez minutos, mi hermana estaba aferrada a mi brazo lo que era lógico ya que no era una persona a la que le agradaran los aviones. El viaje fue tedioso, Ayrion estaba ubicado al otro lado del Océano Kerry, aproximadamente a unas seis horas de distancia.

Nuestra llegada a Ayrion no pasó desapercibida por los habitantes de la ciudad de Clenrrah, nuestro nuevo hogar. No nos costó adaptarnos, mi hermana se encargaba de confeccionar prendas de vestir, al igual que lo hacía en Tanelle. Por
mi parte, ayudaba a los más pequeños con sus tareas de la escuela. Las personas eran muy amables, quizás demasiado lo cual era un poco inquietante, según mi hermana estaba exagerando las cosas, pero mi intuición me decía que había algo extraño en su comportamiento.
Dos meses después, un chico nuevo llego a la pequeña ciudad de Clenrrah. Su nombre era Peeta y era bueno en la cocina, o eso decían mis compañeras. Sinceramente, no creía que fuera relevante solo era un hombre más o eso creí al principio. Peeta era gentil y parecía una buena persona, siempre estaba dispuesto a ayudar a quien lo necesitara. Una tarde me perdí en el bosque, estaba recolectando frutas cuando comenzó a llover torrencialmente, no pude evitar gritar por ayuda, era poco probable que alguien me escuchara, pero necesitaba intentarlo. Esperé por interminables minutos hasta que vi una persona corriendo hacia mí, era él. El novato.

Cuando ya estábamos a salvo lo miré con curiosidad.

- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste?

- Baja la voz- Susurro. – No quieres que nos escuchen, créeme.

-Habla- demande

- Te seguí porque tenía una corazonada y quería que estuvieras a salvo, además quería hablar contigo. Te he observado y me di cuenta que desconfías de esta gente al igual que yo. Parecen perfectos, nunca dicen una mala palabra, nunca se pelean entre ellos o confrontan a su superior. No creo que sean reales.

- No te entiendo, son extraños en eso estoy de acuerdo, pero son seres humanos.

- Lo son, claro que lo son. Ven, quiero mostrarte algo- Lo seguí hasta una de las cabañas que se encontraba frente a la sala de emergencias. Abrió la puerta y se dirigió hacia una pequeña caja apoyada sobre un mueble de madera.

- ¿Qué tienes ahí? – Él sonrió de lado.

- Esto es un pequeño chip y está lleno de sangre- Salte de la impresión.

– Creo que comienzo a entender por qué piensas que estas personas no son reales. ¿Serán robots?

-No sé si robots, pero están siendo controlados.

- ¿Qué vamos a hacer?

-No lo sé Tris, pero tenemos que ayudarlos, tienen que despertar-
Todo esto era angustiante, no sabía cómo manejar lo que me había enterado, de repente un escalofrío me recorrió, mi hermana corría peligro al igual que él bebe, tenía que hacer algo.

Así fue como empezamos a trabajar en equipo con Peeta, tratábamos de hablar lo más posible con las personas, para que reaccionaran, pero a pesar del esfuerzo no dio resultado. Por lo tanto, comenzamos con el plan B: ser silenciosos. Seguimos a varias personas a sus cabañas a la hora de dormir, todos se acostaban exactamente a la misma hora, en realidad todo lo hacían al mismo tiempo. Era aterrador.

Garreth, un chico que trabajaba con Peeta fue el que creo el caos. Nos vio revisando una habitación y enloqueció, saco un silbato de su bolsillo delantero y lo toco tan fuerte que todo el mundo despertó. El resto de los habitantes de la ciudad siguió el ejemplo de Garreth. Vi a una mujer correr entre la muchedumbre, era mi hermana desde donde estaba la veía temblar y mi corazón latía fuertemente.

Debía estar con ella y no revelándome en contra de desconocidos. Mire a Peeta quien parecía entenderme, pero no se lo veía muy entusiasmado con mi decisión, entonces un escandaloso sonido llego a mis oídos. Bolas de fuego caían sobre la ciudad y destrozaban todo a su paso, pero lo que sucedió después fue lo que realmente me cambio la vida, mi hermana, sangre de mi sangre, estaba gritando mi nombre, las llamas bailaban sobre sus cabellos burlándose de su agonía. No podía moverme, dolía demasiado.


Peeta me arrastró hacia los bosques, intente luchar contra él, pero era imposible. No conocía a esas personas, pero les haría pagar. Dejaría Clenrrah, eso era un hecho, nos estaban buscando. Sin un rumbo fijo, caminamos en línea recta lo más rápido que podíamos, tendríamos que ocultarnos hasta armar una estrategia. Tomaron vidas que no les correspondían, pero no dejare que tomen la mía. Antes los arrastrare a ellos y a todo su gobierno al infierno. Todo iba a cambiar, y por primera vez en mi vida estaba emocionada por ello.


Si deseas leer mi historia, puedes pasarte al blog de Bel AQUÍ

Comentarios

  1. ¡Hola Kim! Me gusto mucho trabajar con vos en la entrada, gracias por la paciencia, te mando un beso enorme, nos leemos :)

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  2. Genial historia! Super original y atrapante. Me gustó que hayas incluido a personajes de otras historias, fue como verlos en otra perspectiva. Me encanto!!

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